Escasa y mezquina en la narración. Ritmo lento y constante cambio de secuencia que dejan la sensación de un film orientado a resolver la mayoría de acciones en interiores en detrimento de un patrimonio del arte mundial, historia que se queda en anécdotas de cama y disertaciones con amantes de época.
Un pintor insigne cómo Pierre Auguste Rodin merecía más historia, particularmente porqué fue rupturista de importantes paradigmas de la plástica.

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